The Spectrum Retreat

The Spectrum Retreat es un juego dividido en dos componentes centrales: de un lado la narrativa, y del otro, una estructura montada alrededor de puzzles. La historia arranca con el jugador a despertar en el Hotel Penrose, sin que el personaje sepa cómo llegó allí. Alguien misterioso después habla con el jugador a través de un teléfono, informándole que debe intentar salir del hotel, y que debe tener cuidado con el personal robótico que se encarga del sitio.

Para ello tendrán que explorar cinco pisos del hotel, resolviendo una serie de puzzles y encontrando salas secretas. Los puzzles son todos basados ​​en colores, y funcionan de la siguiente forma: Al presionar en el R2 (PS4), van a transferir el color que han almacenado en el móvil a un bloque vacío, o si ese bloque tiene color, la quitar y guardar, en el teléfono. Por ejemplo, si tienen azul en el teléfono, pero quieren rojo, tienen que mirar un bloque rojo para cambiar los colores. Esto es necesario porque el sistema de seguridad del hotel obedece a colores, y necesitan colores específicos para abrir puertas. La cuestión es que los bloques no pueden ser revueltos, y el desafío aquí es conseguir orientar los colores para conseguir abrir puertas hasta llegar al destino.

The Spectrum Retreat

Esta es la base de The Spectrum Retreat, pero a lo largo de la aventura se introducen otras variables, incluyendo bloques para donde se pueden teletransportarse si tienen el color correspondiente, paneles que permiten caminar por las paredes y por el techo si logran tocarlos, y una serie de bloques que se mueven solos. Si al principio es un concepto bizarro, el juego tiene una curva de aprendizaje muy buena, permitiendo asimilar la fórmula de cómo todo funciona sin dificultad. Es un juego con una premisa simple, que van a dominar en poco tiempo, lo que significa que el desafío viene antes del diseño de los puzzles y no de las mecánicas.

Durante las primeras horas tuvimos dificultad en encontrar una cohesión entre la estructura de la jugabilidad y la narrativa. Parece que no existe una armonía entre los dos elementos, e incluso a nivel visual, el realismo del hotel choca con el estilo de los puzzles. Esta idea, sin embargo, comenzó a disiparse con el desarrollo de la aventura, y se hizo evidente que esta polarización fue consciente. No vamos a revelar detalles, pero estos dos elementos muy distintos empiezan a ligarse ya interactuar de formas inesperadas e interesantes.

Más importante aún, conviene dejar bien claro que la historia de The Spectrum Retreat no existe sólo para avanzar el juego. Nos quedamos realmente sorprendidos con la narrativa que encontramos, y con los acontecimientos que sucedió. Tener que mantener la misma rutina diaria en el hotel, como tomar siempre el desayuno, para evitar levantar sospechas, es lo suficientemente extraño, pero eventualmente comenzamos a ser seguidos por estos ‘maniquíes’ sin cara, y sus comportamientos comenzaron a quedarse cada vez más bizarros e imprevisibles. Es una historia con muchas vueltas, que nos recordó algo como Twilight Zone.

Con todos estos ingredientes, es difícil no pensar en Portal, el clásico de puzzles de la Valve. En realidad hay algunos paralelos, y es muy posible que Portal haya inspirado el estudio de The Spectrum Retreat, pero su enfoque es muy diferente. Mientras Portal cuenta con mucho humor negro, el juego de Dan Smith es mucho más serio, con un tono mucho más sombrío. Este ambiente es enriquecido por el visual del Hotel Penrose, un grafismo extremadamente pulido que presenta un estilo de art-deco, y un contraste incómodo entre el lujo del hotel en sí, y las extrañas maquinaciones de los puzzles. La banda sonora es también un punto muy positivo de The Spectrum Retreat, cumpliendo su papel para reforzar el ambiente del juego.

Confesamos que no teníamos grandes expectativas para The Spectrum Retreat, pero lo que ya habíamos visto en el pasado, había dejado pasar la idea de un juego con algún potencial. Pues bien, a diferencia de muchos que fallan en alcanzar esa meta, The Spectrum Retreat no sólo la cumple, como la sobrepasa. Un juego fácilmente recomendado para quienes aprecian puzzles y una narrativa inesperada.

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